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martedì 12 ottobre 2010

Elimiando dolores

Hay momentos en los que es necesario eliminar de la vida las cosas que nos traen los mejores recuerdos, las cosas que nos hacen sonreir y que una vez fueron parte de nuestras vidas. En el tiempo de los recuerdos analogicos yo solia romper y botar cartas, fotos, apuntes y todo aquello que me trajera a mente las cosas que una vez me dieron felicidad. Era un rito simple pero singnificativo, eliminava a mi alrededor todo aquello que de tanta felicidad me causava dolor. Ahora ya no existen las fotos, los apuntes, las cartas y para eliminar mis recuerdos anulo mi cuenta de social network, algunas páginas de mis preferidos y algunas imagenes de mi PC. Pareceria menos ritual eliminar lo que amamos con dos clicks que arrancarlo romperlo y lanzarlo. Esperemos que al menos funcione.

la importancia de las veredas

Las veredas son utiles para salir de casa y dirigirse a algun lugar, son utiles para caminar en circulos eternos al rededor de la misma manzana, son utiles, para los más intrepidos para caminar sin rumbo y eternamente conectando una vereda con otra a travez de los cruzes. Las veredas son los salvavidas de los caminantes porque, encotrandose alzadas de 10 a más centrimetros de la pista, permiten salvarnos de los autos, bicicletas y otros imprudentes que pudieran embertirnos si esta pequeña pero fundamental altura no existiera. Yo fui un intrepida que atravezando los cruzes amaba caminar sin rumbo ni sentido uniendo vereda tras vereda para llegar a quien sabe donde, casi siempre al mar, y luego tornar a casa ,porque las veredas además de ser una invitación a salir son también una invitación a regresar. Las veredas inician en la puerta de las casas como una invitación a salir, a descubrir que se puede encontrar fuera de la propia puerta, parecen decirte "Vamos! que haces alli, vamos a dar una vuelta!"
El pueblo donde vivo ahora no tiene veredas, no tiene salvavidas y nada te invita a salir de casa. Si te aventuras a salir, caminando por las pistas no se llega a ningun lugar, en el mejor de los casos se llega a un campo de trigo o a un río lleno de zancudos en verano, lleno de fango en otoño o congelado en invierno, en primavera puede resultar interesante, pero sin salvavidas es siempre peligroso.

Llorar en paralelo

Cuando se llora con la panza arriva, puede suceder, aunque no sea muy común, que las lagrimas salgan de los ojos en modo, tiempo y cantidad igual, y caigan hacia las orejas formando ríos paralelos, que hacen correr las gotas al mismo tiempo, atravezando las mejillas y dando a parar dentro de los recovecos de las orejas y formando dos lagos gemelos en la parte más amplia de estas.

mercoledì 26 agosto 2009

Me quedo con esta de Calvino

Da "le città invisibili" (más abajo traducción al español):

"L’inferno dei viventi non è qualcosa che sarà; se ce n’è uno, è quello che è già qui, l’inferno che abitiamo tutti i giorni, che formiamo stando insieme. Due modi ci sono per non soffrirne. Il primo riesce facile a molti: accettare l’inferno e diventarne parte fino al punto di non vederlo più. Il secondo è rischioso ed esige attenzione e apprendimento continui: cercare e saper riconoscere chi e che cosa, in mezzo all’inferno, non è inferno, e farlo durare, dargli spazio."

"L’atlante del Gran Kan contiene anche le carte delle terre promesse visitate nel pensiero ma non ancora scoperte o fondate: la Nuova Atlantide, Utopia, la Città del Sole, Oceana, Tamoè Armonia, New-Lanark, Icaria. Chiese a Marco Kublai: - Tu che esplori intorno e vedi i segni, saprai dirmi verso quale di questi futuri ci spingono i venti propizi. - Per questi porti non saprei tracciare la rotta sulla carta nè fissare la data dell'approdo. Alle volte basta uno scorcio che s’apre nel bel mezzo d’un paesaggio incongruo, un affiorare di luci nella nebbia, il dialogo di due passanti che s'incontrano nel viavai, per pensare che partendo di li metterò assieme pezzo a pezzo la città perfetta, fatta di frammenti mescolati col resto, d'istanti separati da intervalli, di segnali che uno manda e non sa chi li raccoglie. Se ti dico che la città cui tende il mio viaggio è discontinua nello spazio e nel tempo, ora più rada ora più densa, tu non devi credere che si possa smettere di cercarla. Forse mentre noi parliamo sta affiorando sparsa entro i confini del tuo impero; puoi rintracciarla, ma a quel modo che t’ho detto. Già il Gran Kan stava sfogliando nel suo atlante le carte delle città che minacciano negli incubi e nelle maledizioni: Enoch, Babilonia, Yahoo, Butua, Brave New World. Dice : - Tutto è inutile, se l’ultimo approdo non può essere che la città infernale, ed è là in fondo che, in una spirale sempre più stretta, ci risucchia la corrente. E Polo: - L’inferno dei viventi non è qualcosa che sarà; se ce n’è uno, è quello che è già qui, l’inferno che abitiamo tutti i giorni, che formiamo stando insieme. Due modi ci sono per non soffrirne. Il primo riesce facile a molti: accettare l’inferno e diventarne parte fino al punto di non vederlo più. Il secondo è rischioso ed esige attenzione e apprendimento continui: cercare e saper riconoscere chi e che cosa, in mezzo all’inferno, non è inferno, e farlo durare, dargli spazio."
Italo Calvino da "LE CITTÀ INVISIBILI"

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De "las ciudades invisibles" - Italo Calvino:

"El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos:
buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio."


El atlas del Gran Kan contiene también los mapas de las tierras prometidas visitadas con el pensamiento pero todavía no descubiertas o fundadas; la Nueva Atlántida, Utopía, la Ciudad del Sol, Océana, Tamoé, Armonía, New-Lanark, Icaria.
Pregunta Kublai a Marco:
—Tú que exploras en torno y ves los signos, sabrás decirme hacia cuál de estos futuros nos impulsan los vientos propicios.
—Para llegar a esos puertos no sabría trazar la ruta en la carta ni fijar la fecha de llegada. A veces me basta un escorzo abierto en mitad mismo de un paisaje incongruente, un aflorar de luces en la niebla, el diálogo de dos transeúntes que se encuentran en medio del trajín, para pensar que partiendo de allí juntaré pedazo a pedazo la ciudad perfecta, hecha de fragmentos mezclados con el resto, de instantes separados por intervalos, de señales que uno manda y no sabe quién las recibe. Si te digo que la ciudad a la cual tiende mi viaje es discontinua en el espacio y en el tiempo, ya más rala, ya más densa, no has de creer que se puede dejar de buscarla. Quizá mientras nosotros hablamos esta aflorando desparramada dentro de los confines de su imperio; puedo rastrearla, pero de la manera que te he dicho.
El Gran Kan estaba hojeando ya en su atlas los mapas de las ciudades que amenazan
en las pesadillas y en las maldiciones: Enoch, Babilonia, Yahoo, Butua, Brave New World.
Dice:
—Todo es inútil si el último fondeadero no puede ser sino la entrada infernal, y allí en el fondo es donde, en una espiral cada vez más estrecha, nos sorbe la corriente.
Y Polo:
—El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos:
buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y
darle espacio.